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DIABETES UNDERGROUND

2 Sep, 2014 / 1

La pasada madrugada del jueves 28 al viernes 29 de Agosto, uno de nuestros runners, Jonatan Arraras Cantoni, fue uno de los 300 elegidos para hacer frente al reto propuesto por Discovery Channel España, en la segunda edición de la Discovery Underground, a lo que, en su caso, se unió el reto de llevar a cabo su periplo con la mochila que siempre nos acompaña, conocida por la mayoría como Diabetes, y por otros como “la hija de Belcebú”.

Lo peculiar de esta prueba es que su recorrido se desarrollaba enteramente bajo el subsuelo de la metrópoli; un trayecto de 10 km, repartido entre los túneles del emblemático metro de Barcelona, que este año celebraba su 90 aniversario.

Con el objeto de evitar percances entre los participantes, dadas las inmediaciones tan especiales en las que tenía lugar la prueba, la organización les citó con suficiente antelación a la hora fijada para su inicio (01:30 a.m), para darles instrucciones precisas del recorrido y de las medidas de seguridad que debían tomarse. En realidad no era una carrera en la que hubiese un ganador, un podium, o un tiempo de marca, sino que se trataba más bien de un experimento para comprobar las reacciones del cuerpo humano ante una prueba de tales características bajo tierra, en plena oscuridad, con esa humedad y ese calor; pudiendo hacer un símil con cualquier epopeya griega, en la que nuestro héroe, cuál Orfeo se adentra en el reino de Hades para rescatar de las garras de la muerte a su Eurídice.

En las instrucciones dadas a los corredores, se indicaba que debían salir en grupos de 50 personas, con dos minutos de diferencia entre cada salida para evitar aglomeraciones o tapones, no se permitía hacer adelantamientos, precisamente por la dificultad del superficie sobre la que transcurría la prueba, pues el espacio para correr se limitaba a la zona libre que quedaba entre los dos rieles por los que se desplaza el metro de la ciudad. Para evitar posibles accidentes, también se puso en conocimiento de todos los corredores los obstáculos con los que podían toparse durante el transcurso de la prueba, como cables de alta tensión, rejillas sueltas etc…

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Una vez dadas todas las instrucciones y realizadas todas las indicaciones, sólo quedaba esperar al pistoletazo de salida, parecía que el transcurso del tiempo se había ralentizado, y la hora que quedaba hasta que se diese la señal de salida se hizo eterna entre la humedad, el calor y los nervios que plagaban el ambiente. Nuestro runner salía en el primer grupo de 50 corredores, un último calentamiento, una última prueba de glucosa que marcaba una cifra óptima antes de comenzar la carrera (168), por lo que no necesitó recurrir a ningún extra antes de comenzar a correr; había un poco de retraso, el reloj marcaba la 1:30 a.m. y aun no se daba la señal de salida, se respiraba tensión en el ambiente, y por fin a la 1:48 a.m. , nuestro Orfeo particular se adentró en el inframundo, comenzando así su epopeya.

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Jonatan salió como un resorte, manteniéndose en los primeros puestos a un ritmo muy bueno, y más teniendo en cuenta las condiciones en las que estaba corriendo, pues para poder ausentarse de su trabajo y lidiar con esta prueba, tuvo que hacer un turno doble desde las 19:00 del miércoles hasta las 18:00 del jueves, así que ni corto ni perezoso se enfrentó a esta dura y peculiar carrera, sin haber pegado ojo en más de 24 horas; pero nada podía parar a nuestro Jonatan, quien hizo frente al cansancio y al sueño para conseguir su objetivo, tal y como Orfeo templó con las melodías de su lira al duro Cerbero, y así poder traspasar las puertas del averno, en pos de su querida Eurídice.

Pero, algo pasó, a los pocos minutos de empezar empezó a sentirse un poco débil, mareado, parecía una hipoglucemia, pero se había medido la glucosa antes de salir y era perfecta, podía ser por la falta de aire y el calor, ante esto tomó una decisión inteligente y prefirió no arriesgar, optó por tomar un gel Diabalance de acción rápida y continúo, más vale prevenir que curar, pero se sentía pesado, le faltaba el aire, era una situación un tanto agobiante,  parecía que el encierro comenzaba a mostrar sus efectos negativos, así que bajó el ritmo y continúo.

A pesar de ser un recorrido de 10 km, se iba haciendo largo, empezaba a producirse una sensación un tanto claustrofóbica, calor, mucha humedad; según transcurrían los kilómetros se hacía más difícil correr en esas condiciones, de vez en cuando aparecían tacos de madera que cruzaban los rieles de las vías y obligaba a los corredores a cambiar a un carril en el que no los hubiera. Según iba avanzando la carrera se iba transformando más bien en una prueba de obstáculos; pero nuestro runner, a diferencia de Orfeo, consiguió su objetivo, llegar a meta, con una glucemia de 190, quizás un poco alta, pero después de todas esas emociones, la falta de sueño y de aire, los nervios, y haber tomado un gel de acción rápida para prevenir una hipoglucemia durante el recorrido, pues a ninguno nos gustaría pasar por los síntomas de una en tales condiciones, resulta más que aceptable.

Enhorabuena campeón, y gracias por demostrar que la diabetes no supone un límite ni siquiera bajo tierra. Como bien dijo Virgilio “Labor omnia improba vincit” , el trabajo continuado y tenaz, todo lo vence; no desistas en nada de lo que te propongas y siempre conseguirás llevar a buen término todos tus propósitos.

 

Patricia González

Comments

  • Gran crónica!!!!!

    Miguel

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