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II RIOJA ULTRATRAIL MÁS QUE UN RETO UNA AVENTURA LLENA DE SORPRESAS

25 May, 2016 / 0

Los días, 15, 16 y 17 del pasado mes de Abril, tuve la oportunidad de poder disfrutar de una gran prueba de tral running en la Comunidad de La Rioja; la Segunda Edición de la Rioja Wine Ultratrail, que se compone de tres etapas: una primera etapa contrarreloj con un total de 13’500 km, una segunda etapa de 26 km y una tercera etapa que en principio era de 54’42 km pero hubo que reducirla a 42 km por exceso de nieve en diversas zonas del recorrido, pero aumentando su dificultad pues se vio acrecentado el desnivel positivo del recorrido.

 

La Rioja es una comunidad hacía la que tengo mucho apego, pues he pasado allí grandes momentos de mi infancia, esta era una prueba a la que el año pasado no pude acudir por otros compromisos y tenía claro que este año no me la iba a perder; además cada una de las etapas recorría zonas muy significativas en mi infancia y donde había pasados muchos de los mejores momentos con mi gran amiga María Lacalle, quien es como una hermana; así que durante la prueba hubo momentos en los que no podía evitar una sonrisa, rememorando viejos tiempos, en los que hacíamos alguna de nuestras pequeñas travesuras.

 

La cosa iba a ser un poco complicada, pues había comenzado una nueva etapa en mi vida;  no hacía ni dos semanas que había empezado a utilizar la bomba de insulina y claro, dada la cercanía de la prueba aún era muy pronto para tener fijados todos los ratios, basales etc… que debía ir ajustando cada día de la competición; por si todo esto no era ya suficiente, justo un día antes de la prueba la gripe hizo su aparición, no pudo elegir mejor momento la simpática, noche del jueves al viernes con fiebre y pensando que por nada del mundo quería perderme esta prueba. Este iba a ser mi primer contacto con una prueba de trail por etapas de cara a ir tomando contacto con este tipo de carreras el objeto de preparar la Gpre Tex Transalpine Run 2017, uno de mis grandes sueños, y para la que estoy buscando sin descanso algún patrocinio que me ayude un poco a conseguirlo.

Bueno, llegó el viernes por la mañana, y por lo menos ya no había fiebre pero los pulmones completamente cogidos y una tos que no había manera de calmarla, lo que contribuyó a que no pegara ojo en toda la noche; pero bueno, no me desanimé, preparé todo, cogí el coche y me puse en camino hacia Logroño donde había quedado con mi compañero de equipo Samuel Díaz Palacios, con el que iba a realizar la prueba completa.

 

PRIMERA ETAPA

 

Una vez allí los nervios empezaban a plasmarse y la dichosa tos no me dejaba tranquila, recuerdo que el speaker me dijo, no te preocupes el gripazo lo dejas en el primer monte, pues vaya me acompañó hasta el tercero, se ve que me había cogido cariño, pero bueno, eso era lo de menos, había ido a disfrutar, no era una de las pruebas objetivo el objetivo era sacar conclusiones con la bomba y hacer ajustes y a por eso íbamos.

La primera etapa dio comienzo el viernes 15 de Abril a las 18:30; la salida tenía lugar desde dentro de la Bodega institucional situada cerca del Embalse de la Grajera en Logroño. Como era contrarreloj íbamos saliendo los corredores cada 30 segundos, en mi caso me toco salir a las 19:33 y pude librar de llevar frontal. Me hice una prueba de glucosa antes de salir y estaba en 140 así que perfecto, además una hora antes de la salida puse una basal temporal en la bomba al 80 %. Salí un poco fuerte y luego ya se encargó la tos de hacerme bajar ritmo en las subidas, pero aun así iba relativamente cómoda, eso si con mi braga de cuello Diabalance tapando bien esa zona para evitar empeorar, pue a pesar de que hacía bastante calor, una vez empezamos a subir los vientos eran muy fuertes. A mitad del recorrido me hice una prueba de glucosa y el resultado no me gustó 250, se ve que entre que aún no tenía bien ajustadas las basales y el gripazo aquello iba subiendo, así que puse el bolo corrector que me indicó la bomba y a tener paciencia.

 

El recorrido fue espectacular, eso si duro, con algunas subidas por senderos muy estrechos con surcos realizados por el agua en los que si metías el pie podías tener un problema muy doloroso o una buena caída por alguno de los laterales en los que te encontrabas que en algunos casos eran prácticamente verticales.

 

Una vez llegué a meta allí estaba mi compañero Samuel esperándome en el arco, pues él había salido  antes que yo, y nos fuimos a los vestuarios mientras esperábamos a que acabaran el resto de corredores y sacaran las clasificaciones, me hice otra prueba de glucosa para ver si el bolo había dejado todo en orden y ya estaba en 120 así que perfecto; tome nota de todo en mi cuaderno y primer aprendizaje (ojo, primero, aun me quedaban y me quedan ,muchos por llevar a cabo) concluido con la bomba y el deporte. Ya duchados y con bien de Vips Vaporub por el pecho, que era lo único que me ayudaba a apaciguar esa maldita tos, comenzaron a decir los nombres de los campeones y cuál fue mi sorpresa al ori mi nombre como fémina campeona de la primera etapa, no daba crédito; y no sólo eso, sino que tuve la oportunidad de compartir pódium con una persona a la que admiro en el mundo deportivo el gran Luis Alberto Hernando, aquello superaba con creces cualquiera de mis expectativas, nunca pensé que podría estar ahí.

Después de todo este momento de emociones tocaba recoger y hacer el gran trasvase, con el objeto de prepararnos para la segunda etapa cuya salida tenía lugar en San Román de Cameros y la llegada en Enciso, de forma que por la noche optamos por dejar uno de los coches en Enciso e ir con el otro hasta la zona de salida, lo que supuso que no pudiéramos llegar al hotel hasta bien entrada la madrugada. Creo que lo más agotador de todo esto fueron los viajes en coche. Ya nos dimos cuenta que el viajecito iba a ser largo cuando un miembro de la organización nos preguntó cómo nos íbamos a organizar para el día siguiente, y le explicamos que íbamos directos a dejar un coche en Enciso y luego a San Román, su cara lo dijo todo, sólo le faltó santiguarnos.

 

SEGUNDA ETAPA

 

Comenzaba la segunda etapa, iba a ser un recorrido duro con bastante desnivel y zonas con mucha roca suelta, la famosa ruta de los dinosaurios; donde de pequeña había disfrutado tanto observando las huellas de aquellos grandes reptiles que poblaban la tierra en el periodo cretácico, metiendo mis pequeños pies en las mismas y haciendo volar mi imaginación.

 

Eso sí, otra noche sin apenas pegar ojo, gracias a la tos que no se quedó en el primer monte. Desayunamos fuerte, hidratos de asimilación lenta, bajé la insulina rápida del desayuno y puse una basal temporal al 80%, tenía que ir haciendo pruebas, de eso se trataba y ver cómo iba reaccionando mi cuerpo con la bomba hasta dar con los ajustes, así que había que ir probando poco a poco, sabía que por la mañana, cómo siempre necesito menos insulina no iba a pasar como a la tarde anterior, así que había que reducir, pero quería ir haciéndolo por fases para ir dando con los ratios adecuados.

 

Llegamos a la zona de salida, y la cosa empezó a torcerse, a pesar de las reducciones de insulina, teniendo en cuenta el esfuerzo físico del día anterior y lo que me venía encima,  me hago una prueba de glucosa antes de calentar y me encuentro con 40 mg, rayos y centellas, bueno pues tomo un gel de absorción rápida de diabalance y viendo que aún quedaba un poco de rápida circulante del desayuno, tomo otro gel de absorción sostenida para que me vaya manteniendo; pero ni con esas.

La verdad que la prueba fue dura para mi, no tanto por el recorrido o el desnivel, sino porque los ajustes que hice no fueron los adecuados, ya he comentado que aún me quedaba muuucho por aprender con mi nueva compañera la bomba. Ya desde el comienzo tuve que aflojar el paso por no conseguir remontar las hipoglucemias, así que opté por recurrir a algo que nunca hago, bebidas isotónicas de los puestos de avituallamiento, pues tienen tantos azúcares y un índice glucémico es tan alto que me suben muy rápido, así que ahí vi una solución temporánea. Mi problema es que en carrera no puedo meter ningún producto sólido, pues sufro cortes de digestión, así que tengo que tirar de líquidos y geles, no me queda otra y eso complica un poco las cosas en situaciones como esta que además de hidratos de absorción rápida, necesitas también de absorción rápida para lograr una glucosa estable.

 

Con las isotónicas fui subiendo la glucosa por momentos y pude ir aumentando el ritmo, pero claro como ese tipo de productos te suben la glucosa rápido, pero si sigues en movimiento vuelves a bajar salvo que metas algo sostenido, no me quedó otro remedio que ir continuamente dando sorbos a las isotónicas y tomar algún gel más sostenido. Al final opté sólo por la isotónica a sorbos durante todo el recorrido, porque también el hecho de tomar muchos geles no me deja muy bien el estómago, vamos que para eso soy un poco delicadita.

No me atrevía a apagar la bomba o reducir basal en esos momentos, pues como esto era un poco prueba del funcionamiento de la bomba, quería estudiar después con calma cómo había ido durante toda la prueba. Cuando fue subiendo la glucosa un poco, pude ir remontando varias posiciones y apretar el paso, la mitad del recorrido ya pude pisar acelerador, consiguiendo el tercer puesto de las féminas de esa etapa y siendo la primera de la general. Eso sí, caída incluida por tropezar con una roca, sangre en rodillas y manos y yo mirando que no se hubiera roto la pantalla del Garmin y a seguir recortando posiciones.

Una vez finalizada la prueba nos tocaba otra excursión en coche, pues debíamos recoger el que habíamos dejado en San Román de Cameros e ir hasta Ezcaray, donde se iba a desarrollar la última etapa de la prueba. Lo bueno es que la salida y la llegada eran en el mismo sitio y no íbamos a tener que hacer tanto despliegue como el día anterior.

Eso sí, nos hablaron de un atajo por un camino forestal para llegar a San Román de Cameros, por donde pasan los todoterrenos para reparar los molinos eólicos, y como soy de Bilbao dije pues nada nos metemos por ahí con el peugeot 307. Un lugareño que nos estaba indicando por donde debíamos acceder al camino, nos miró de arriba a abajo y ya nos dijo “¿Pero vais a ir con ese coche?” Y nosotros “si, si claro”; cuando se llevó la mano a la cabeza empecé a medio preocuparme, pero dije venga que nos ahorramos una hora de coche vamos para allá., así que a la ultratrail tuvimos que añadir una prueba de rally, pero llevaba buen copiloto dándome las indicaciones, a la izquierda ras, cuidado bache, mete primera… toda una odisea, pero conseguimos llegar a Ezcaray sobre las 19:00, así que nos dimos una vuelta por el pueblo para localizar el punto de salida y dejar todo preparado para el día siguiente, a ver si esa noche la tos me dejaba dormir y me recuperaba de la caída.

 

TERCERA ETAPA

Ya la última etapa, en Ezcaray, donde también pasé algunos momentos claves de mi infancia como la primera vez que intenté esquiar, por su puesto modo Bilbao, es decir, directamente alquilé unos esquís y me lancé cuesta abajo sin pensar, os podéis imaginar el tortazo que me di, mi frase fue “va esto es como patinar, pues me tiro y ya está”; ahí ya vi que no era lo mío y opté por tirarme por la misma cuesta con un plástico enorme que había llevado una amiga (más artesanal acabáramos), ahí bajábamos como balas tres a la vez, creo que en la pista todavía se acuerdan de nosotros.

 

Bueno que me lio, el día de la tercera etapa la mañana ya empezó movidita, a pesar de haber puesto para la noche una basal temporal al 50%, me levanto en 38 mg de glucosa, ahí ya supe que la etapa iba a ser muy dura. Pues bien, desayuné 8 raciones de hidratos de carbono de absorción lenta y un zumo para remontar, tan sólo me puse un bolus de 2 unidades de rápida y reduje la basal al 30% para el tiempo que iba a durar la prueba.

 

Recogimos todo y nos desplazamos hasta el lugar de salida; unos minutos antes de comenzar hago el control de glucosa pertinente y veo que marca 90 mg pero ya empezaba con síntomas de que la tendencia era a la baja, así que me tomé antes de empezar un gel diabalance rápido y otro sostenido; pero tenía claro que el día iba a ser complicado así que hice de tripas corazón y adelante con ello, pero con cabeza, si en algún momento me veía muy mal no me iba a quedar otra que retirarme, pero siempre como último recurso y en caso de no poder seguir o de que fuera perjudicial para mi salud de alguna manera.

 

Salimos y tras poco más de un kilómetro ya comenzó a ser todo cuesta arriba, por caminos de montaña con árboles caídos en medio que había que saltar, ahí hicimos el chiste “menos mal que están al principio llega a ser el final de la etapa y para saltar esto verás tu que gracia”, más tarde me acordaría de estas palabras.

 

Optamos por empezar tranquilos trote suave, y andando rápido en las subidas más pronunciadas, casi hasta el kilómetro 32 iba a ser una continua subida, así que aun teníamos mucho camino por delante y mi glucosa no quería subir más de 50 mg, así que tuve que volver a recurrir a las isotónicas que era lo que me iba a subir más rápido. Como la glucosa no venía a estabilizarse y a llegar a subir, en el kilómetro 18 opté por suspender la infusión dela bomba, así no podía continuar, pero a pesar de todo no pude remontar la glucosa hasta pasado el kilómetro 30 tomando sorbos de isotónica poco a poco, pues era lo que mejor podía asimilar. A partir de ahí ya pude apretar otra vez el paso, aunque ya había perdido demasiado tiempo, así que tenía claro que había perdido la primera posición de la clasificación general, pero no le di más vueltas a ese asunto, ahora el objetivo era acabar y sacar conclusiones de todo lo acontecido con la bomba de insulina para ir cuadrando mejor en las próximas pruebas.

Ya quedaban tan sólo unos 4 kilómetros para la meta, cuando pasamos por el avituallamiento que a la ida había sido el primero, y veo que nos reconducen hacía el camino por el que se había iniciado la etapa, lo primero que pensé fue “los árboles”, y efectivamente según bajábamos ahí estaban tirados en el camino esperándonos riéndose entre dientes con un “venga, ven ahora y sáltame si puedes jajaja”, para pasar uno optamos por reptar por debajo y ya el siguiente que tenía muchas ramificaciones y por debajo no se podía pasar, mientras Samuel daba la vuelta al tronco, yo digo “no ando más que tengo las plantas de los pies totalmente quemadas de la fricción” así ala a saltar como puede, con la técnica Chiquito de la Calzada.

 

Ya habíamos pasado lo peor y sólo quedaba kilómetro  y medio para la meta, ya veíamos el arco a lo lejos; sólo quedaba pasar un puente de piedra y llegábamos. Lo primero que ven mis ojos en el puente es a mi padre grabando en video y haciendo una pequeña retransmisión, como buen periodista, de la llegada, y a mi madre gritándonos y animándonos, en ese momento no pude contener las lágrimas, ese día realmente había sufrido, pero merecía la pena, lo había conseguido, había llegado, había acabado, había vencido a la diabetes.

Al final quedé segunda de la etapa y perdí el puesto de primera de la general, quedando como subcampeona de la Rioja Ultratrail. La verdad que no daba crédito, después de todo lo pasado y siendo una prueba que no había preparado demasiado, pues los entrenamientos llevados a cabo hasta ese día habían sido todos por asfalto de cara a preparar las pruebas objetivo, así que no puedo quejarme.

Lo cierto es que he de agradecer a la campeona de la prueba, Laura Martín, su preocupación, pues nada más entrar en meta avisó a la organización que dado que era yo tenía diabetes (debías ser el chascarrillo) creía que me podía haber pasado algo, pues le extrañaba que no la hubiera pasado; cuando pasé el arco de meta lo primero que hizo fue venir a preguntarme que tal estaba si me encontraba bien y un chico de la organización venia corriendo con dos botellas de isotónica y preguntándome si necesitaba algo Si os digo la verdad, no hay premio mejor que ese, una persona que dio muestra de una grandísima deportividad, empatía y compañerismo así que me quedo con eso como una de las cosas más valiosas de ese día, además de la presencia de mis padres, la conversación que pude mantener con los familiares de una niña con diabetes que sintieron, al verme realizar este tipo de pruebas, un poco aliento y alegría al pensar en el futuro de su niña, los organizadores de la prueba Ferrer Sport que me trataron estupendamente y por supuestos a mi compañero de equipo Samuel Díaz Palacios que me iba animando todo el camino para que no decayera.

De hecho, grandes figuras como Miguel Ferrer y el resto de la organización, según llegamos a meta nos preguntaron qué tal estábamos, sí habíamos tenido problemas, nos ofrecían comida… la verdad sólo puedo decir que de las mejores organizaciones que he visto en las carreras que he podido participar, un gran ambiente y todo el mundo volcado con los participantes; más que sobresaliente.

Por una parte puedo estar más que contenta de haber superado este reto, y por otra te da un poco de rabia no haber sabido sacarle partido a la bomba (aun me queda mucho que aprender por lo menos en relación al deporte, tan solo llevaba dos semanas con ella y por lo que me han comentado muchos compañeros esto requiere paciencia hasta dar con la pauta). Eso si la prueba preciosa, la organización excelente y solo puedo decir que me encanta La Rioja.

He disfrutado y he sufrido mucho con las hipoglucemias por no tener aun dominada la bomba, pero no podía dejar que eso supusiera frenar mi vida en lo que a deporte respecta, así que el objetivo de esta prueba era sacar conclusiones del funcionamiento de la bomba en competición, buscar los patrones que mejor me puedan ir y estudiarme a mi misma como si empezara de nuevo con la diabetes. A pesar de todo el resultado ha sido inesperadamente bueno en lo que se refiere a logros deportivos a pesar de no ser una prueba objetivo y solo haber entrenado asfalto, la verdad que no daba crédito y eso se debe al buen entrenamiento que me prepara con tanta paciencia Carlos Rodriguez, mi mister 😉

 

Os dejo para que podáis apreciar los paisajes de esta preciosa prueba el reportaje que se hizo para Teledeporte, aunque ya me fastidia que me hayan cambiado el apellido, mira que González es común, pues nada me ponen Martín; una pena que cortaran la entrevista que me hicieron, si es que les hable de los perfiles de glucosa en lugar de los perfiles de la prueba, la falta de costumbre XDD

RIOJA ULTRATRAIL 2016