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RICARDO FERNANDEZ en la Clásica de San Sebastian

26 Oct, 2015 / 0

Ricardo Fernandez Guerra nos cuenta con la mano en el corazón, y de primera mano, las reflexiones entrelazadas a camino entre su reciente debut y sus zancadas durante la prueba guipuzcoana de 15 km.

 El pasado domingo día 18 aproximadamente a las 11:45 horas sé exactamente lo que estaba pasando por mi cabeza: recordaba el día 12 de enero de 2015, 8:35 a.m., Hospital de Montecelo (Pontevedra). En un control rutinario una endocrina me dice … “lo siento Ricardo, pero voy a tener que insulinizarte…” A partir de ahí un vuelco en rutinas, hábitos alimenticios, hábitos deportivos…… no sigo.rh_1 1

Vuelvo atrás. ¿Por qué el domingo 18 de octubre estaba justamente recordando eso a las 11:45 horas? En ese momento paso la línea de meta en el Estadio de Anoeta, en Donostia. Nada más y nada menos que cubro los 15 kilómetros en 1 hora 9 minutos y 32 segundos (4´33” / km). En mi corta vida como deportista aficionado había mantenido un ritmo parecido, y mucho menos en una prueba de más de 10 kilómetros.

¿La diabetes me ha reforzado?, no lo sé, supongo que algo tendrá que ver mi actitud ante ella, o mi propia trayectoria vital, pero de lo que sí estoy seguro es que parte del resultado es del grupo; sí, del Team One. El mismo grupo con el que desayunas con 500 mensajes día sí y día también, lees lo que puedes y lo que no queda por ahí (al final te acabas enterando).

Mi crónica de la carrera

Antes de la carrera consigo conocer fugazmente a Mariona, donostiarra. Cinco minutos un café rápido, una medición de glucosa y a correr. Más tarde me cruzaría con ella en la carrera, mereció la pena, seguro que habrá ocasión de estar más adelante. Un placer conocer a la primera persona del Team One, sobre todo en Donosti, mi segunda patria. Más adelante a ver si es posible estar con Juanma e Unai de Irún…

Salida en el furgón de cola, total, el tiempo que hagamos será el mismo. Primer kilómetro, despacito, calentando. Segundo kilómetro alegría para el cuerpo, te notas bien, muy bien. A la altura de la Avenida de Navarra me freno intencionadamente, notaba que el ritmo era tirando a fuerte (no miré mi pulsómetro en toda la carrera, lo prometo, corrí por sensaciones, como suelo hacer en pruebas)

Como compañeros de carrera llevaba a Manu Tena (que siempre me gan) y a Miguel (gran amigo de Pontevedra). Salimos juntos pero, por alguna extraña razón, a Manu ya lo dejé en el km 3. Miguel no, Miguel es como el muñequito ese del pulsómetro Garmin que te va señalando si tu ritmo es bueno, superior al normal, o vas retrasado. No sé por qué Miguel (que también siempre me gana por bastante en las pruebas) iba conmigo a la par, tal vez un poquito por detrás…..

A la altura de la playa de La Concha me alegré la zancada, notaba que podía darle más y más, sin temor a perder aire en los siguientes kilómetros. Advertencia del muñequito (además de mi doctor personal Miguel) “Tranqui Ricar que queda moito aínda…”, pero yo ni caso. Al dar el giro en el “Infierno” (la zona de universidades) seguí con ritmo;. Ahí me cruzo con Mariona, me alegra volver a verla.

Entrando en la avenida de La Concha, ya sé que nos quedan cinco o seis kilómetros y entonces veo que voy bien, muy bien. El muñequito me dice: sigue tú que yo no puedo mantenerte el ritmo. Aflojo un poco, le digo: tranqui, esperamos a que llegue el kilómetro 12. Aguardo un poco, veo que Miguel de verdad no va a dar más y entonces aprieto: en mi vida corrí los tres últimos kilómetros de una prueba de media distancia a un ritmo de 4 minutos 10 segundos. En Donosti lo hice.

Lo mejor de todo es que no me sentí en ningún momento forzado, y entrando en meta recordé ese famoso día 12 de enero, un diagnóstico que casi me hunde, volviendo a mi casa con el ”pack completo” como yo lo llamo, y mi rutina alterada…. Pero el domingo, a las 11:45 horas, durante unos minutos, yo era el tipo más feliz, al menos de Donosti.

Quedan muchas anécdotas en erh 2l tintero: el viernes anterior a la carrera en lugar de descansar nos metemos una travesía por el monte Jaizkibel de 20 kms, locura. Y por la noche a cocinar para con los amigos en una Sociedad gastronómica de Egia. El muñequito siempre me dice que soy diabético, no un enfermo. Así que puedo comer y beber de todo, dentro de lo normal.

Gracias Miguel (el amigo de verdad, doctor y muñequito del Garmin a la vez), Jokin y familia (mis anfitriones donostiarras) y Manu Tena (el que siempre alegra las reuniones).

Agradecemos a nuestro compañero Ricardo Fernandez que hayas compartido tu experiencia en tan emblemática carrera

Por Moisés Avila