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ROSA SOLER

15 Sep, 2014 / 0

Bautizo de Buceo en piscina – 14 de septiembre 2014

Hoy le presentamos una crónica algo diferente, ya que no entra en el marco de ninguna de las modalidades deportivas que tenemos en el equipo. Pero no queríamos perdernos la oportunidad de transmitir un poco de confianza y quitar el miedo que se crea cuando hablamos de diabetes y buceo.

Rosa Soler  Buceo 3

El buceo es un deporte que a muchos les produce curiosidad y ganas de practicarlo, pero que está lleno de tabúes y mitos que hacen que lo veamos como algo imposible.
El pasado 31 de agosto, nuestra compañera y miembro del equipo Team One Run Rosa Soler Bonet, ha tenido su bautizo de buceo en una piscina. El buceo siempre le había despertado curiosidad pero sabia que no estaba recomendado para personas con diabetes y al considerarse muy peligroso.

Teniendo la suerte de que su pareja hace inmersiones y ademas hace fotografía submarina, no se pudo resistir cuando le propusieron iniciarse en este deporte. Previamente, para abordar su iniciativa de forma más segura, buscó información en la web y ¡¡¡oh sorpresa!!! Como esta ocurriendo con muchas disciplinas deportivas, los diabeticos bien controlados a veces estamos mejor preparados para afrontar estos retos. ya que manejamos y conocemos al detalle nuestros límites y capacidades físicas a la hora de hacer deporte. Esto le dio coraje y este verano, al coincidir en las vacaciones con el compañero de buceo de su pareja, que ademas es instructor, se pusieron manos a la obra.

rosa soler buceo 2

Esa mañana Rosa amaneció en hipo así que se tomó un gel de Diabalance y una barrita energética: antes de la inmersión hizo que su valor glucémico este en 240. Como no es recomendable estar en valores tan elevados ya que podría producirse descompresión metabólica que conduciría a la deshidratación y a la acidosis (cualquiera de las cuales influirá directamente sobre la eliminación del nitrógeno, aumentando el riesgo de enfermedad descompresiva), Rosa corrigió con una unidad de insulina rápida. Tras ponerse el equipo se metieron al agua. Si ya es común que el buceo se practique en pareja por cualquier problema que pueda suceder, siendo diabetico se convierte en condición primordial. Al mismo tiempo, es importante que el compañero no lo sea. Ambos deben conocer a la perfección un código de señas para comunicarse bajo el agua y así dar a entender como se encuentra cada uno y pedir socorro si fuere necesario.

La aventura duró media hora donde Rosa aprendió a desplazarse con las aletas de los pies, a sacar el agua que se colaba por sus gafas y hacer la descompresión del oido, Si bien en los 3 metros de profundidad que tenía la piscina no era necesario,es fundamental manejar la técnia de cara a futuras inmersiones a mas profundidad. Al salir del agua su glucemia seguía un poco alta (220 mg/dl), algo normal con los nervios del debut, y llegando a la comida en 115 mg/dl.

Quedó muy satisfecha con la experiencia y con muchas ganas de más. El año que viene tiene como meta el bautizo en alta mar.  Una vez más esta demostrado que si llevamos un buen control y nos tomamos esta condición de vida con responsabilidad y constancia, no hay imposibles cuando de diabetes se trata.

 

Esa mañana Rosa amaneció en hipo así que se tomo un gel de diabalance y barrita energética, lo que antes de la inmersión hizo que su valor glucémico este en 240. Como no es recomendable estar en valores tan elevados ya que podría producirse descompresión metabólica que conduciría a la deshidratación y a la acidosis (cualquiera de las cuales influirá directamente sobre la eliminación del nitrógeno, aumentando el riesgo de enfermedad descompresiva), rosa corrigió con una unidad de insulina rápida y luego de ponerse el equipo se metieron al agua. Si ya es común que el buceo se practique en pareja por cualquier problema que pueda suceder, siendo diabetico es algo primordial y como también lo es que el compañero no lo sea. Ambos deben conocer a la perfección un código de señas para comunicarse bajo el agua y así dar a entender como se encuentra cada uno y pedir socorro si fuere necesario. La aventura duro media hora donde Rosa aprendió a desplazarse con las aletas de los pies, a sacar el agua que se colaba por sus gafas y hacer la descompresión del oido, que si bien en los 3 metros de profundidad que tenia la piscina no era necesario pero es algo fundamental en inmersiones a mas profundidad. Al salir del agua su glucemia seguía un poco alta 220 pero es normal con los nervios del debut y llegando a la comida en 115. Quedándose muy a gusto con la experiencia y con muchas ganas de mas. El año que viene tiene como meta el bautizo en alta mar. Y una vez mas esta demostrado que si llevamos un buen control y nos tomamos esta condición de vida con responsabilidad y constancia no hay imposibles cuando de diabetes se trata.

Agradecemos a Rosa la lección de perseverancia y de cómo dar la espalda al miedo no significa ser temerario, si se enfoca el reto desde la progresión y los pasos sólidos

Por Jónatan Arraras